El 30% de los niños venezolanos padece síndrome de Down con autismo

Los niños con síndrome de Down a pesar de su condición, siempre están interesados en socializar con otras personas y, a pesar de que se les dificulte expresarse, lo intentan. Sin embargo, cuando comienzan a sentir molestia por los ruidos o al no querer socializar ni hacer contacto visual, es muy probable de que también estén presentando síntomas de autismo.
Rusdeiba Agelvis García, especialista en Atención Psicoeducativa del Autismo, explica que desde aproximadamente dos años, el número de niños que padece de manera conjunta síndrome de Down y Autismo se ha incrementado.

“Atiendo aproximadamente a 2500 niños con distintos problemas. Siempre formo grupos de entre ocho y nueve pacientes cada dos horas y en cada equipo siempre hay uno con síndrome de Down. Sin embargo, en los últimos dos años he visto en cada grupo un niño que además de tener esta condición también tiene síntomas de autismo”, comenta García quien también es directora del Centro Terapias del Desarrollo.

La experta asegura que del 100% de la población con síndrome de Down, al menos el 30% podría estar presentando estas dos condiciones juntas.

Los niños con Down tienen trisomía del par21, es decir, presentan una copia extra de este cromosoma. Es por esto que los ojos achinados y la dificultad para hablar son los signos característicos de estas personas.

“Tienen la lengua más grande que la boca y por eso se les dificulta hablar; no tienen mucho tabique y tienen la cara aplanada”, agrega García.

Mientras que, los niños con autismo, no presentan características físicas que permitan identificar la condición; son ensimismados, alinean por colores los lego, no se integran a los grupos y no se comunican.

“Desde los 18 meses se pueden identificar los signos del autismo, mientras que el síndrome de Down se puede diagnosticar desde el embarazo a través de una amniocentesis”, resalta la especialista.

García asevera que los padres deben estar atentos a la personalidad de los niños con síndrome de Down puesto que, a diferencia de los que padecen autismo, son muy amigables.
Si un niño con síndrome de Down deja de hacer cosas que antes de los 18 meses hacía de manera habitual, es señal de alarma de que algo está pasando. Ellos pueden entender si les dicen que no se puede ir al parque porque está lloviendo. Pero si tienen autismo se enojan tanto que se pueden autolesionar y también a los demás.
Rusdeiba Agelvis García, especialista en Atención Psicoeducativa del Autismo

El tratamiento cambia García precisa que el tratamiento para los niños que padecen estas dos condiciones juntas tiene que ampliarse.

Además de la terapia de lenguaje diseñada para ejercitar la lengua en los pacientes con síndrome de Down, también se debe incluir la parte comunicacional para los síntomas del autismo que están relacionados a la parte social.

“Se trata el autismo pero el más complicado siempre será la condición base, en este caso el síndrome de down”, afirma.

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